El alma humana y su camino espiritual

Santo Tomás de Aquino y fray Juan Taulero son dos dominicos que nos ayudan a comprender el misterio de la oración y cómo nos conduce desde nuestra encarnación en este mundo a la resurrección a la vida eterna.
El 26 de mayo, solemnidad de la Santísima Trinidad, la Iglesia celebra la Jornada Pro Orantibus, es decir, por la Vida Contemplativa. En la Familia Dominicana nos sentimos muy implicados con esta festividad, no sólo porque tenemos una rama puramente contemplativa, nuestras monjas, sino también porque todos, como predicadores, debemos contemplar lo que después vamos a predicar (STh II-II, q. 188, a. 5c).
Este artículo habla de la contemplación dominicana a partir de dos importantes maestros espirituales: santo Tomás de Aquino, del que hemos celebrando ahora varios centenarios, y fray Juan Taulero, discípulo del Maestro Eckhart y de santo Tomás, como teólogo.
Índice de temas:
- Los seres vivos
- El alma humana
- La unidad cuerpo-alma
- El conocimiento de Dios
- La chispa del alma
- El abandono en manos de Dios
- El recogimiento interior
- La maduración espiritual
- Las personas contemplativas
- La vida eterna
Explica qué es el alma humana según Santo Tomás de Aquino y cómo podemos desarrollarnos espiritualmente, inspirándose también en la mística de Juan Taulero. Se parte de la idea de que el alma humana es especial porque tiene entendimiento, memoria y voluntad, lo que le permite conocer a Dios y elegir libremente el bien. El documento destaca cómo el pecado original afecta nuestra relación con Dios, pero también cómo, con humildad, podemos avanzar hacia Él.
A lo largo del escrito se describen pasos del camino espiritual: desde el conocimiento interior y la oración profunda hasta el recogimiento y la unión con Dios. Se explica que este proceso requiere abandonar el ego y confiar plenamente en Dios. Aborda también la vida eterna como la meta de este camino: el alma, transformada y purificada, alcanza la felicidad plena junto a Dios para siempre.