Evangelio del día
Trigésimo tercera semana del Tiempo Ordinario - Año Par

Del día 15 al 21 de Noviembre de 2020

Días de la semana

Bien, siervo bueno y fiel Bien, siervo bueno y fiel

Necesitamos de hombres y mujeres contemplativos (“los que “temen” a Dios”), que en la acción cotidiana van trasformando nuestro mundo en hogar con Dios en el centro, como Dios mismo lo hace, y gracias a Dios, que nos da recursos, horizontes y ganas para hacerlo

Francisco JoséFr. Francisco José Rodríguez Fassio
Convento de Santo Domingo Ra’ykuéra – Asunción (Paraguay).

¡Jesús, hijo de David, te compasión de mí! ¡Jesús, hijo de David, te compasión de mí!

Este sencillo y profundo grito de misericordia y compasión es el que está saliendo del corazón de todos los cristianos y quizás de personas no creyentes, que necesitamos de esa ayuda de Dios en estos meses duros que vivimos en todo el mundo por el Covid-19. Habrán subido muchas oraciones esperanzadas, humildes, a quien de verdad puede librarnos de toda angustia y todo dolor. “¡Señor, si quieres puedes hacerlo!"

Mª JesúsSor Mª Jesús Izquierdo O.P.
Monasterio Santo Domingo de Guzmán (Sant Cugat del Vallès)

Zaqueo, baja porque tengo que alojarme en tu casa Zaqueo, baja porque tengo que alojarme en tu casa

Santoral: Santa Isabel de Hungría

La presencia de Jesús es salvadora. No es un premio a quien la “merece”, responde a la búsqueda de quien no la “merece”, del pecador. De quien necesita salvación. Del pecador que intenta, como Zaqueo, superar su pecado, atendiendo, por ejemplo, al pobre. Como resumen de las lecturas de la eucaristía de hoy, podíamos preguntarnos: ¿Nos gusta sentar a nuestra mesa a Dios, a Jesús; aunque nos reprenda, porque sabemos que la salvación está en él?

Juan JoséFray Juan José de León Lastra O.P.
Convento de Santo Domingo (Oviedo)

Te tenía miedo, porque eres hombre exigente Te tenía miedo, porque eres hombre exigente

La vida nos exige luz, iluminar; la fe nos exige el contemplar la verdad de Dios, y la verdad del hombre. Los miedos sólo son una mentira del interior. Pidamos a Dios, que nos permita mirar más allá de nuestros miedos paralizantes de la vida, de la alegría, y negadores de nuestra esperanza. Que la presencia de Dios nos ayude a romper las barreras de los temores que nos vuelven ineptos para caminar.

AlexisFray Alexis González de León O.P.
Convento de San Pablo y San Gregorio (Valladolid)

Jesús al ver la ciudad, lloró por ella Jesús al ver la ciudad, lloró por ella

Santoral: Beato Santiago Benfatti

El mensaje que Jesús ha predicado acerca de la venida del Reino, con sus palabras, sus signos y su propia persona, no ha convertido a los vecinos de Jerusalén que permanecen anclados en las tradiciones pasadas, esperando un Mesías que son incapaces de reconocer cuando está en medio de ellos, ¿sabemos nosotros descubrir a Jesús presente en nuestras vidas?

CarmenHna. Carmen Román Martínez O.P.
Congregación de Santo Domingo

Mi casa es casa de oración Mi casa es casa de oración

Jesús no se calló, siguió proclamando su verdad, su buena noticia para todos nosotros. Una muestra de ello es lo que le vemos hacer hoy, expulsando a los vendedores del templo, por una razón bien sencilla: “Mi casa es casa de oración; pero vosotros la habéis convertido en una cueva de bandidos”

ManuelFray Manuel Santos Sánchez O.P.
Convento de Santo Domingo (Oviedo)

Son hijos de Dios porque participan de la resurrección Son hijos de Dios porque participan de la resurrección

Santoral: Presentación de la Santísima Virgen

Nosotros: ¿Cómo creemos que será nuestra resurrección? ¿Creemos realmente que vamos a resucitar, como decía el catecismo de nuestra infancia, con los mismos cuerpos y almas que tuvimos? Vamos a pensarlo un poco alumbrados por la fe, no por los sentidos corporales.

FélixD. Félix García O.P.
Fraternidad de Laicos Dominicos de Viveiro (Lugo)